LA CENSURA MUNICIPAL
En el Pleno del Ayuntamiento de Colmenarejo celebrado el jueves, 25 de febrero, nuestra Asociación formuló dos preguntas. La primera pedía aclaraciones al hecho de que en el Pleno anterior se hubiera aprobado la recepción, como obra terminada, de la ampliación del Centro Cívico, basándose en un certificado de final de obra y dando como fecha de tal terminación el 31 de diciembre. Todos los vecinos hemos podido observar que las obras no estaban terminadas en esa fecha y que aún continuaban no solo en la primera semana de febrero sino incluso en el momento en que se hacía dicha pregunta.
La Alcaldesa, que de acuerdo con el Reglamento de Participación Ciudadana debiera explicar sus actos y los del equipo de gobierno que preside ante los ciudadanos optó, en cambio, por no admitir la pregunta, prohibir que se formulara en público y no responder a pesar de que la pregunta se había presentado en el Registro municipal tres días antes, tal como señala el Reglamento de Participación Ciudadana para que pudiera leerse en público.
La Sra. Alcaldesa tiene la facultad de admitir o no las preguntas de los vecinos, privilegio con el que no estamos de acuerdo, porque entendemos que los políticos que nos gobiernan deben explicar sus actos. La evidencia de una recepción de obra terminada cuando era también evidente que seguía en obras justificaba la pregunta. La ley concede a cualquier vecino el derecho de la defensa de los intereses públicos y nuestra asociación que representa a vecinos tenía todo el derecho a formularla y la alcaldesa, desde la mínima ética política exigible, a contestarla.

El mecanismo perverso, a nuestro criterio, que se utiliza para dar la voz a las asociaciones y por extensión a los vecinos, permite al ayuntamiento contestar irónicamente, no contestar -como en la mayoría de los casos- o contestar con una evasiva que en muchos casos no se ajusta a la verdad. Por supuesto que el derecho de replica no existe con lo cual se adultera, mas bien se ignora, el derecho democrático a obtener información y se hace burla del derecho de participación democrática.
Por el contrario cuando las preguntas son incómodas para, en este caso, la Alcaldesa, ésta intenta atemorizarnos con una larga y agresiva filípica contra quien hace de portavoz de esta Asociación, sin excluir amenazas de posibles acciones por parte de los servicios jurídicos municipales, que en definitiva es con dinero público.
¡Que sencillo sería responder, con honestidad, a lo que se les pregunta!
Colmenarejo Mejor no puede menos que preguntarse con qué derecho la Alcaldesa vulnera los principios de la democracia participativa, del derecho a la información, de pedir explicaciones sobre el uso del dinero público, en este caso planteada por una asociación vecinal o como si la hubiese planteado cualquier vecino.
No se corresponde este comportamiento, ni el del Equipo de Gobierno con el reconocimiento del derecho de los vecinos. El derecho de los ciudadanos a pedir explicaciones a sus políticos –la democracia participativa- es uno de los pilares que sustentan la democracia. Negar este derecho es retroceder a otras épocas, afortunadamente olvidadas.

Los políticos que utilizan estas barreras contra el derecho a la información de los ciudadanos pertenecen a ésa época por mas que entre sus siglas enarbolen los lemas de “progresistas”, de “izquierdas” o “independientes”.
Colmenarejo: Política Municipal, Participación Ciudadana, Plenos Colmenarejo
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